Instituto de Estudios Bercianos

Astorga (León), 18.XII.1939 – Madrid, 29.VII.2005. Sacerdote, teó­logo, periodista.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas de su ciudad natal. Posteriormente ingresó en el Seminario Diocesano, donde cursó Humanidades y Filosofía, y se trasladó a Salamanca para licenciarse en Teología por la Universidad Pontifica.

Ordenado presbítero en 1963, desde este año hasta 1966 fue profesor de Literatura en el Seminario Menor de La Bañeza. Trasladado a Ponferrada, impartió clases de la misma materia en el Colegio Diocesano San Ignacio, y de Religión en el Instituto de Bachillerato Gil y Carrasco, hasta 1976. En este año se trasladó a Madrid para formar parte de la redacción de la revista Ecclesia, órgano oficial de la Conferencia Episcopal, a la que estuvo ligado hasta diciembre de 2004 en que cumplió la edad de jubilación. Desempeñó los cargos de redactor, redactor jefe y, en los últimos veinte años, director de la revista. Poseía el título de licenciado en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y de Periodismo por la antigua escuela oficial.

Aunque no era proclive a concursar, se hizo acreedor de varios premios poéticos, entre ellos los Ciudad de Vigo, Ciudad de Astorga, Angaro o el IV Premio Diario de León.

Bibl.: A. Gómez Fuertes, “El Bierzo en José Antonio Carro Celada”, en Bierzo (Ponferrada), 2005; S. Rubio Carro, “Música de violines”, en El Faro Astorgano (EFA), 4 de agosto de 2005; R. Alonso Domínguez, “Un astorgano entrañable”, en EFA 4 de agosto de 2005; B. Velado Graña, “José A. Carro Celada y las huellas luminosas de su pluma”, EFA, 4 de agosto de 2005; “José Antonio Carro, hagiógrafo”, en EFA, 30 y 31 de septiembre de 2005; J. Revuelta, “Astorga pierde a uno de sus referentes culturales, José Antonio Carro Celada”, en El Mundo-La Crónica de León, 31 de julio de 2005; A. Martínez Oria, “Tiempo cancelado”, en EFA, 5 de agosto de 2005; P. de Paz Luengo, “A José A. Carro”, en EFA, 5 de agosto de 2005; C. Gavela, “José A. Carro Celada”, en Diario de León (DL), 7 de agosto de 2005; M. Martínez Martínez, “Corazón roto”, en DL, 8 de agosto de 2005; V. A. Pérez, “Carro Celada”, en ABC (Castilla y León), 9 de agosto de 2005; M. Arias Martínez, “José A. Carro en el recuerdo”, en EFA, 11 de agosto de 2005; F. Alonso García, “José A. Carro y el Jardín”, en EFA, 16 de agosto de 2005; A. Delgado, “José A. Carro, un todo terreno de la literatura”, en EFA, 16 de agosto de 2005.

Fray Arturo Álvarez nació en Valdecañada. Ingresó en la Orden Franciscana, haciendo una meritosísima labor en el cargo de Archivero del Monasterio de Guadalupe. Fue un gran amante de su tierra natal, a la que volvió después de un largo viaje por América. El diario ABC comentaron sobre él:

"Acaba de regresar de América el franciscano fray Arturo Álvarez después de dos años en un viaje por el Nuevo Mundo, a donde fue con una beca de estudios de la Fundación March".

En un recorrido de casi 90000 km, estudió la presencia iconográfico-devocional de la Virgen de Guadalupe e impartió numerosas charlas en diferentes países hispánicos.

Fuente:  Revista Aquiana.

Paralelo a su profesión administrativa, desempeñó diferentes cargos, dependientes del Ministerio de Educación u otras instituciones. Secretario de la Comisión de Monumentos Históricos Artísticos de la provincia de León en 1929, en 1939, y ya en La Coruña, fue nombrado Comisario de Excavaciones de esa provincia, pasando a ser Delegado en 1956 hasta la extinción de tal cargo. Ese mismo año de 1939 fue designado vicepresidente de la Comisión de Monumentos, pasando a ser presidente en 1950, cargo que ocupó hasta su muerte.

Su realización más importante en La Coruña fue la creación del Museo Histórico-Arqueológico. Para ello consiguió la cesión del Castillo de San Antón, y tras acondicionarlo, fue instalado el museo del que fue su primer director, desde 1965 hasta 1972 pasando desde esta última fecha a ser director honorario.

Su pasión fue la arqueología, convirtiéndose en pionero y maestro admirado; el castro y castillo de Valderas fueron su comienzo en 1929, para, a partir de 1942, desarrollar una intensa labor de excavación en diferentes castros coruñeses como el de Elviña, Meirás, Centroña, Carnota o Baroña, con sus respectivas memorias y publicaciones.

A pesar de su alejamiento físico de Astorga, siempre que podía tomaba parte en la vida de la ciudad. Así, fue el primero que efectuó excavaciones arqueológicas en 1954, fue quien rescató las pinturas pompeyanas, realizó los primeros estudios de las cloacas romanas allá por 1946 y promovió la declaración como monumento nacional la "Ergástula" y el monasterio de Carracedo, como Conjunto Histórico-Artístico, Villafranca del Bierzo, o Montes y Peñalba como paisaje pintoresco histórico-artístico.

A esa labor hay que unir la literaria y divulgativa, la cual le valió numerosas condecoraciones, premios y distinciones, desde 1925 en que recibió la medalla de homenaje de los Reyes, hasta 1988 en que el Ayuntamiento de Astorga le nombró Hijo Predilecto de Astorga. Así en 1929 es designado Correspondiente de la Real Academia de la Historia, en 1935 Correspondiente de la Real Academia Gallega, y Correspondiente de la Asociación de Arqueólogos Portugueses en 1949. En 1942 se le concedió la máxima distinción en el ámbito cultural, la medalla de Alfonso X el Sabio. En sus últimos años, en 1987 fue designado Personaje Astorgano del Año, y en 1988 le fue concedido el premio periodístico "Ciudad de Astorga". El Museo romano de Astorga le tiene dedicada una sala.

Historiador del arte español. Catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Salamanca.

Nació en Limpias (Cantabria) en 1921. Inició su carrera como profesor de Geografía e Historia en el Instituto de Enseñanza Media de Ponferrada, donde alcanzó por oposición la condición de catedrático en 1949. Sus siguientes destinos fueron los institutos de Pontevedra (ca. 1958) y Fray Luis de León de Salamanca (ca. 1965). En esta última ciudad se afincó y comenzó su relación con la universidad, a la que se incorporará como profesor agregado en 1968. En 1981 fue nombrado catedrático de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo. Se jubiló como profesor emérito.

Además del arte se interesó vivamente por la preservación del patrimonio y por la heráldica. Desde 1993 fue miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. En 2005 le fue otorgada la Medalla de Oro de la Ciudad de Salamanca por sus aportaciones relevantes para el conocimiento de la historia y el arte de dicha ciudad. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia.

Entre sus publicaciones abundan las obras monográficas dedicadas a edificios salmantinos, y además podemos citar "El Bierzo descripción geográfica, histórica, artística y económica de la región, con un especial estudio de Ponferrada" (1952), "Arte y Heráldica" (1985) y "De Heráldica salmantina: Historia de la ciudad en el arte de sus blasones" (1994).

Murió Salamanca el 31 de marzo de 2018.

Contexto: Investigó en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid sobre el monasterio de San Pedro de Montes (León) en los años cincuenta del siglo XX.

Julio Carro era médico de profesión aunque le hubiera gustado ser arqueólogo. Don Julio Carro, para quienes lo trataban fueran pacientes o no, le apasionaba recorrer los pueblos en busca del origen de León y lo leonés. A él se deben importantes descubrimientos arqueológicos en la provincia.

Santa Colomba de Somoza (1884-1976), reunió una gran colección de piezas etnográficas y objetos populares que fueron la base del nacimiento del Museo Etnográfico Provincial de León en el Edificio Fierro, donde se exhibían y almacenaban hasta que la colección particular que donó Carro fue trasladada al actual museo, en Mansilla de las Mulas.

Nunca desfalleció. Jamás abandonó su pasión. Contó con el apoyo incondicional de su esposa, Purificación Agosti, con quien se casó en 1911. Su pueblo natal, Santa Colomba de Somoza, le puso su nombre a una calle. Para no olvidar la memoria de quien tenía a León metido en la cabeza.

Diego de Quiroga y Losada, marqués de Santa María del Villar, (Madrid, 1880 - San Sebastián, 1976) fue un fotógrafo cuya obra captó tipos, paisajes y monumentos de todos los rincones de España, sirviendo en su tiempo como reclamo turístico y que hoy nos trae el recuerdo de un pasado ya desaparecido.

De familia aristocrática gallega, con ascendencia asturiana y guipuzcoana, nació en Madrid el 18 y se doctoró en derecho en 1911.

La labor fotográfica del marqués de Santa María del Villar comienza en los primeros años del siglo XX iniciándose como aficionado y consagrándose hasta final de los años 60. En los años 20 orientó su obra al fomento del turismo. Recorrió todas las regiones españolas, y sus fotografías —difundidas en carteles, revistas y periódicos— se convirtieron en la imagen turística de España. En 1928 fue nombrado presidente del Patronato Nacional de Turismo (germen de la posterior Dirección General de Turismo, hoy Secretaría de Estado), pero no aceptó el cargo.

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